LA MUJER Y SUS VALORES EN EL ISLAM

Algunas personas que no conocen la realidad del Islam, o que conociéndola y luego intencionalmente tratan de ocultar lo justo par desviar a la gente del conocimiento del Islam, dicen que el Islam es enemigo de la mujer, que degrada su dignidad y humilla su orgullo, y la deja aun nivel más cerca del estado puramente animal, que solamente es un goce sensual para el hombre y un instrumento para engendrar, de tal suerte que la mujer está en una posición inferior al hombre y dominada por él.

No existe otra cosa más falsa y fuera de la realidad que esta afirmación, quien así lo dice ignora totalmente las normas islámicas. Dios todopoderosos en el Islam desde hace más de 14 siglos, por medio del Sagrado Corán declara la igualdad de hombres y mujeres en la vida, el honor, la dignidad y en la sociedad en general, respetando los bienes de ambos(hombres y mujeres), Dios nos dice que los bienes de todas las personas son sagrados y por lo tanto está prohibido menoscabar directa o indirectamente, todos estos derechos son comunes a hombres y mujeres sin ninguna distinción.

En el Sagrado Corán, Dios todopoderoso nos enseña esta igualdad entre el hombre y la mujer, no solamente porque nos lo ordena de una manera clara, sino también por cuanto en muchas Ayas Dios se refiera tanto a la mujer como al hombre en sus derechos y obligaciones sin hacer distinción. Veamos al Sura 33, Aya 35: “Dios ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las que dan limosna, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Dios”. También en el Sagrado Corán Dios les dedicó un capítulo entero (Sura) la número 4, dándole por nombre “Las Mujeres”. Se necesitarían muchos volúmenes, para analizar todas las bondades y derechos que Dios le ha dado a la mujer en el Islam hace más de 14 siglos y que están escritos en el Sagrado Corán y los Hadices del Profeta -La paz y las bendiciones de Dios sean con él.

EL MATRIMONIO

Es importante resaltar que la mujer antes de la Revelación del Sagrado Corán, no tenía el derecho a elegir su futuro esposo, eran los padres de ella quienes lo escogían y ella debía aceptar así no fuera de su agrado, pero desde la Revelación del Sagrado Corán (hace 1,413 años). La mujer es quien elige o rechaza al hombre con el cual quiere formar su hogar (este derecho fue conquistado por la mujer mucho después en otras sociedades).

El Islam, considera el matrimonio un compromiso sumamente serio, por eso los esposos deben esforzarse por lograr una comprensión y estabilidad general de pareja, no es permitido en el Islam los matrimonios de prueba, de duración determinada, el Profeta (La paz y las bendiciones de Dios sean siempre con él) declaró que se condenan a los hombres y mujeres que gozan cambiando frecuentemente de cónyuge, que disfrutan de pareja por un tiempo, y luego la cambian por otra, después por una tercera y así sucesivamente. También es sumamente grave y condenable a los ojos de Dios y de los hombres el adulterio o la fornicación, por eso el musulmán nunca realiza tal acto y su vida la dedica a su hogar y a su esposa, siempre esta recordando las consecuencias de este acto que trae consigo la desintegración de la familia, las enfermedades venéreas, la inmoralidad y la criminalidad.

LA VIDA FAMILIAR

El Profeta (La paz y las bendiciones de Dios sean con él) llegó a afirmar que el mejor musulmán es aquel que mejor se comporta con su familia, y que el mayor y más bendito gozo de la vida se encuentra en una esposa buena y recta, por eso el musulmán se dedica a su esposa y sigue las indicaciones del Sagrado Corán y la Sunnah del Profeta (La paz y las bendiciones de Dios sean con él) que ordenan la gentileza con su esposa, es un deber del marido armonizar con su esposa de manera equitativa y amable, cumpliendo el mandato divino, es su responsabilidad en cuanto el entero mantenimiento de la mujer, que debe cumplir alegremente sin reproches, injurias o condescendencias. Este mantenimiento implica el darle vivienda, vestirla, alimentarla, darle atención y bienestar en general de acuerdo a sus medios y estilo de vida.

Además el musulmán debe tratar a su esposa con justicia, respetar sus sentimientos, hacerla objeto de gentilezas y consideración. No debe la mujer recibir animadversión alguna por parte del marido, ni ser sometida a ansiedades o incertidumbres. El musulmán también recuerda el último sermón del Profeta(La paz y las bendiciones de Dios sean siempre con él) cuando durante la peregrinación dijo entre otras cosas: “¡Vosotros! tenéis derechos sobre vuestra esposa y vuestra esposa tienen derecho sobre vosotros. Tratad a vuestra esposa con amor y gentileza. Es verdad la habéis tomado como un encargo de Dios y la habéis hecho legitima con la palabra de Dios. Sed siempre fieles al encargo que os confía y evitad los pecados”.

EL DIVORCIO

Además de la breve exposición anterior, sobre el significado del matrimonio en el Islam, hagamos énfasis en que es solemne, sagrado, en el que Dios interviene como primer testigo y primera parte, se suscribe en Su nombre, en obediencia a Dios y de acuerdo con sus mandatos. Por lo tanto no es un simple contrato civil o comercial en el que se evalúan beneficios materiales y obligaciones contrapuestas entre sí.

El musulmán desde el momento en que se casa, sabe que es una relación permanente y de continua armonía no sólo entre el hombre y la mujer, sino también entre éstos y Dios. El divorcio es el último recurso al que la pareja debe acudir si existen obstáculos muy graves que no permiten la reconciliación el Profeta(La paz y las bendiciones de Dios sean con él), lo describe como la cosa más detestable de todos los medios legítimos a los ojos de Dios.

Para llegar al divorcio tanto el hombre como la mujer deben cumplir con los siguientes pasos:

1. Las dos partes afectadas deben tratar de resolver sus disputas entre sí, tratando el tema de la mejor manera.

2. Si no lo consiguen, deben encargarse dos árbitros, uno de la familia del marido y otro de la familia de la esposa quienes tratarán de poner paz entre ellos y zanjar sus diferencias, si esto fracasa viene el 3er. paso.

3. Se aplica el divorcio. La Ley Islámica requiere que sea aceptado por ambas partes y que se conceda con dignidad y con el debido respeto.

la mujer en la historia

Durante miles de años, con contadas excepciones la mujer ha estado sometida y dominada por el hombre, quien le restringe sus derechos y libertades, así como pisotea y humilla su personalidad y orgullo.

La historia nos demuestra como en Europa y en todo el mundo la mujer era despreciada, se le trataba sin darle ninguna importancia, los sabios y filósofos discutían sobre ella, si poseía alma o no, y en caso de tener alma ¿sería humana o animal? y suponiendo que si posee un alma humana, entonces, su posición social en cuanto al hombre, ¿Es la posición de los esclavos, o es un poco más elevada que ellos?

En otras civilizaciones como la del Imperio Romano que abarca casi diez siglos, años 500 antes de nuestra era hasta 476 de nuestra era, la mujer se encontraba en una tutela permanente de su padre o de su marido, la mujer no podía sin ayuda o consentimiento previo del tutor escoger a su futuro esposo o contraer matrimonio, tampoco podía disponer de sus bienes, testar o ejercer cualquier actividad.

Esta situación de la mujer continuó por mucho tiempo, sin que existiera ningún cambio práctico, aproximadamente hasta el año 1900 una mujer tenía difícilmente algún derecho, la peor catástrofe que ha afectado a la mujer, llegó con la Revolución Industrial, ellas eran explotadas por ser más baratas como trabajadoras que el hombre.

Entre los principales logros en la emancipación de la mujer fue la legislación de 1882, por medio de la cual se decretó, que en adelante las mujeres de Gran Bretaña gozarían del privilegio sin precedentes de quedarse con el dinero que ganasen.

En nuestros tiempos vemos como la mujer, a través de miles de engaños y fraudes por medios auditivos, visuales, psicológicos, sensoriales, estéticos, artísticos y banales, utilizan su existencia para persuadir a los consumidores a adquirir innecesariamente productos, mancillando su honor y dignidad. Vemos como es desnudada en almanaques, revistas, reinados de belleza, vallas publicitarias, en programas de televisión y en prostíbulos en general. La mujer dentro del medio social actual, ha caído en una falta de respeto tal que sólo se le mira desde un punto de vista material, vemos como una persona invita a su hogar a un amigo y éste a la primera oportunidad falta el respeto a sus hijas, a su esposa o a su madre.

UN DÍA REVOLUCIONARIO Y DE LUCHA POR LAS MUJERES DE LA “PRIMAVERA ÁRABE”

Cynthia Lub

No debe parecernos extraño que las mujeres de los países del norte de África y la península arábiga se hicieran presentes con fuerza y protagonismo junto a los millones que se han apoderado de las calles ante las consecuencias de la crisis económica y la ira contra los regímenes dictatoriales y proimperialistas. Así lo han hecho históricamente las mujeres de Las mil y una noches quienes tienen los mil y un motivos para rebelarse: en las calles, en las fábricas, en sus familias… La historia de las mujeres árabes, musulmanas y africanas demuestra que han sabido romper los límites de las “mujeres del harén”, diagnosticando el carácter de su opresión así como las estrategias para su liberación de las dobles cadenas: la opresión ejercida por los poderes autóctonos y la ejercida por el poder colonial occidental. Por tanto, sus estrategias de emancipación han tenido que abarcar no sólo la opresión de género: sino también la lucha contra la marginación social y política, la explotación laboral, así como el legado colonial.

Hoy la visión occidental-imperialista se sorprende de ellas, ignorando que la incursión de las mujeres en la política en estos países tiene una gran historia y su rebelión estuvo muchas veces ligada a los procesos de lucha por la independencia nacional y antiimperialista antes, durante y después de los procesos de descolonización. Bajo el discurso de la defensa de los derechos de la mujer ocultan que en realidad en estos países históricamente la opresión ejercida por los poderes autóctonos estuvo acompañada por la del poder colonial imperialista. Si la opresión de la mujer es doble, como mujeres y trabajadoras, en los países coloniales o semi-coloniales la opresión de clase se intensifica para las mujeres. Este discurso hoy se materializa con la nueva agencia ONU Mujeres dirigida por la ex presidenta de Chile Michelle Bachelet quien anunció: “La desigualdad entre el hombre y la mujer y la discriminación impiden avanzar en el desarrollo, la paz, la seguridad, y el cumplimiento de los derechos humanos” (El País, 25-02-2011). Nada más cínico cuando miles de mujeres tiene marcado a fuego las atrocidades cometidas por las “tropas de paz y de ayuda humanitaria” de los cascos azules en Latinoamérica, África, Oriente Medio o los Balcanes.

Pero hoy estas mujeres salen a las calles, y las potencias imperialistas se sorprenden al ver cómo las protestas masivas se expanden y golpean a sus aliados: a Ben Ali para Francia o Mubarak para Estados Unidos. La defensa de los “derechos humanos” es el mismo discurso hipócrita imperialista que la “defensa de los derechos de igualdad de la mujer”, pisoteados éstos por más de treinta años de dictaduras brutales sostenidas por Estados Unidos, Francia, Italia, Gran Bretaña y el Estado español.

Las mujeres en las calles

En estas semanas hemos podido ver las imágenes de cientos de mujeres acampadas en la plaza de Tahrir en Egipto, enfrentándose a la policía, encabezando manifestaciones en Libia o Marruecos y participando en su organización y difusión. Según diversos colectivos feministas en Egipto “lo que habitualmente suponía una participación de la mujer de un 10%, en esta ocasión se sitúa entre un 40 o 50% de los manifestantes en los días previos a la marcha de Mubarak” [1]. En un país donde en el año 2010 hubo más de 300 huelgas las mujeres irrumpen hartas de cargar sobre sus espaldas la mayoría de los problemas sociales que afectan a las familias, como el aumento de la inflación en los productos básicos: “hacen malabarismos para llevar la economía casera y además, y, cada vez en mayor número, se incorporan al mercado laboral. Aunque, dicho sea de paso, lo hagan en inferioridad de condiciones económicas, en eso no difieren de sus hermanas de Occidente”. Otra cuestión es la violencia de género y el acoso sexual que sufren las mujeres en todo el mundo, y en especial en estos países las cifras también son alarmantes, según El País: “En Yemen hasta un 90% han sido hostigadas alguna vez. En Egipto, según el estudio llevado a cabo por el Centro Egipcio para los Derechos de las Mujeres (ECWR, en sus siglas en inglés), lo son el 83% de las locales y el 98% de las extranjeras y hay un incidente de acoso sexual o violación cada 30 minu tos que suma 20.000 víctimas al año, según el Centro Nacional de Estudios Sociales y Criminológicos. Mientras, en otros países como Líbano la cifra es del 30%”, como lo anuncia un blog especial sobre la mujer en El País [2], que concluye. “Por eso, es fácil entender por qué las calles de Túnez y de Egipto, (…) se han llenado de féminas revolucionarias”. En Egipto las mujeres participaron activamente con pancartas y megáfonos en la convocatoria de la protesta el pasado 25 de enero. Reem Jalifa, columnista de Alwast, periódico de Bahrein relataba: “Las madres de varias personas que murieron los primeros días de la movilización se negaron a recibir condolencias y a realizar ceremonias hasta que la revolución lograse su principal objetivo: poner fin al régimen de Mubarak.” [3]. También en la capital de Yemen las mujeres organizaron el 24 de febrero una manifestación frente a la Universidad de Saná por la renuncia del presidente del país, Alí Abdalá Saleh. (HERALDO.es, 24-02-2011).

La lucha en las fábricas

La lucha de las obreras demuestra la profundidad de estos procesos: “La esperanza de cambio llega a las empleadas de fábricas de Marruecos. Los hombres en paro tienen tiempo para protestar; ellas, ni tiempo ni sindicato. Las fábricas del textil están presionadas para suministrar rápido y a bajo precio. Las trabajadoras comparten con los parados el hastío ante la corrupción ” (La Vanguardia, 08-02-2011). Este mismo periódico informa cómo estas mujeres sienten bajo sus espaldas la explotación en las fábricas, con bajos salarios y duras condiciones laborales, por ejemplo en Marruecos: “Se trata de los cientos de miles de trabajadoras de la confección de ropa en Tánger, Casablanca y Rabat, el primer eslabón en la ultra flexible cadena de suministro de empresas de moda como Zara, Mango y el Corte Inglés. Mujeres como Sanaa Ibrahim, procedente de un pueblo en el norte de Marruecos que trabaja de planchadora en una fábrica textil en las afueras de Tánger: “Cobro 10,3 dírhams la hora planchando, diez horas al día, seis días a la semana”, dice.” De las 30.000 personas que trabajan en las fábricas de confección de ropa en Tánger, el 70% son mujeres que trabajan con salarios de miseria y ritmos infernales con jornadas de diez u once horas, seis días a la semana: “Yo tengo que planchar 60 prendas infantiles por hora, una cada minuto”, cuenta Fátima, de 24 años, nacida en un pueblo a 40 kilómetros de Rabat. Vive en un piso que comparte con otras trabajadoras. Pagan 1.400 dírhams al mes de alquiler. Fátima cobra también 10,3 dírhams la hora, unos 200 euros al mes. Otra mujer que también dice llamarse Fátima, de 26 años, trabaja con una máquina de coser y cobra 11 dírhams.” En el resto de la industria, las mujeres magrebíes siguen siendo pocas. Sólo el 27% de mujeres se ha incorporado a la población activa en Marruecos –el 25% en Túnez y sólo el 14% en Argelia–. Pero lo que une a estas mujeres de Tánger con los jóvenes hombres desempleados es el hastío con sus propios gobiernos asesorados por la UE y el FMI. El contagio de estos procesos calan hondo en el conjunto de la sociedad: “Lo que ha pasado en Túnez ha tenido un impacto fuerte para levantar la moral –cuenta una de las mujeres. Notamos un cambio en las fábricas”. Es que aunque los medios de comunicación lo oculten en estos procesos los trabajadores y las trabajadoras han mostrado sus fuerzas, como las huelgas en Egipto contra Mubarak el 10 de febrero en El-Mahalla de los 25.000 trabajadores textiles de la Egyptian Spinning & Weaving Company; la fábrica más grande de la industria textil egipcia.

Estas huelgas tiene sus antecedentes en diciembre de 2006, cuando en Egipto más de 3.000 mujeres trabajadoras en el sector de vestimenta femenina se declararon en huelga con manifestaciones en el complejo industrial del delta del Nilo de Mahalla, que acoge a 27.000 trabajadores en la mayor fábrica textil de la región. Ellas demandaban unos bonos adicionales de dos meses que el gobierno había prometido en su momento. Por su fuerza y decisión fueron la inspiración de la siguiente oleada de huelgas, cuando apelaron a sus compañeros trabajadores diciendo: “¿Donde están los hombres? ¡Aquí estamos, las mujeres!” -utilizando un grito fútbolístico para llamar a los trabajadores a la acción-. Estos abandonaron sus herramientas y la fábrica textil entera se sumó a la huelga, ocupando la fábrica por tres días a pesar de la intimidación de la policía. Esta huelga triunfó, provocando la extensión de la protesta en todas las fábricas textiles del delta del Nilo, exigiendo los mismos aumentos que en El-Mahalla de Ghazl. Las mujeres fueron la vanguardia de la protesta que luego se iba a extender a los conductores de trenes, quienes fueron a la huelga, durmieron en las vías y bloquearon los trenes por un día entero; y consiguieron todas sus demandas. Esto mismo ocurrió después con los trabajadores del cemento (Hossam El-Hamalawy, 2008).

Mujeres del mundo uníos contra la hipocresía imperialista

Muchos movimientos feministas de los países imperialistas caen en prejuicios raciales hacia la “mujer oriental”, y mientras la victimizan transmiten así su superioridad europea, primando la “exotización” de las mujeres árabes y desconociendo su poder de resistencia y de lucha. Al respecto Fátima Mernissi, reconocida feminista marroquí hace una aguda crítica: “Cuando me encuentro con una feminista occidental que cree que le tengo que estar agradecida por mi propia evolución en el feminismo, no me preocupa tanto el futuro de la solidaridad internacional de las mujeres como la capacidad del feminismo occidental de crear movimientos sociales populares para lograr un cambio estructural en las capitales mundiales de su propio imperio industrial. Una mujer que se considera feminista, en vez de vanagloriarse de su superioridad con respecto a las mujeres de otras culturas y por haber tomado conciencia de su situación, debería preguntarse si es capaz de compartir esto con las mujeres de otras clases sociales de su cultura.” [4]

Las mujeres árabes, musulmanas y africanas demuestran qué lejos está la cuestión del hiyab -el velo- o la “danza del vientre” como principal problema. Sus problemas son los mismos que afectan a todas las hermanas de clase: las duras condiciones laborales, el total desamparo en derechos sociales y políticos, la violencia y acoso sexual, entre otros. Es imperativo romper con la visión victimista y dar a conocer su subjetividad histórica y sus luchas para transformar a sus propias sociedades. Desde Latinoamérica, como las mujeres de Oaxaca en México, hasta las mujeres árabes, musulmanas, y africanas, se disponen a luchar para romper las cadenas de la doble opresión. Como han demostrado estas mujeres a largo de su historia, en la lucha por sus derechos tendrán que enfrentarse al imperialismo. Además de traspasar las fronteras invisibles de la explotación de los capitalistas autóctonos, es necesario enfrentarse a la de los imperialistas, que lejos de ser los garantes de regímenes democráticos y de derechos para las mujeres, son los sostenedores de los regímenes actuales; mientras pulsan por imponer a los procesos actuales el límite de las democracias occidentales, tanto mediante desvíos de las revoluciones o directamente con la intervención militar como lo está planteando en Libia la OTAN y EEUU. Este 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, debe ser un día de lucha a tono con los aires que la primavera de los pueblos traen, donde las mujeres se hacen presentes.

La nueva agencia ONU Mujeres: una muestra más del cinismo imperialista

La hipocresía imperialista cínicamente hoy se materializa con la nueva agencia ONU Mujeres dirigida por Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile que un día antes en la cumbre sobre mujeres celebrada en la sede de Naciones Unidas -llamada Comisión sobre el Estatus de las Mujeres y que durará hasta el 4 de marzo, dijo: “La desigualdad entre el hombre y la mujer y la discriminación impiden avanzar en el desarrollo, la paz, la seguridad, y el cumplimiento de los derechos humanos” (El País, 25-02-2011).

Una medida cínica si recordamos las “misiones de paz” y “ayuda humanitaria” de los cascos azules extendidos por todo el planeta actuando como verdaderas “fuerzas de ocupación” imperialistas. Las mujeres de países como Haití tienen marcado a fuego las atrocidades cometidas por las fuerzas multinacionales de los cascos azules de la ONU sufriendo delitos sexuales, abusos, violaciones. En Liberia, ofrecían ejercer la prostitución a los más pobres, especialmente niñas y niños. En la República del Congo, los soldados de la ONU estuvieron vinculados a una red de pederastas y de explotación sexual. En Kosovo, las tropas de la ONU participaban en redes de trata de mujeres. En Costa de Marfil, producían pornografía infantil con niños refugiados, huérfanos o niños de la calle. Son innumerables las denuncias de acusaciones de violaciones y pedofilia en Paquistán, Uruguay, Marruecos, Túnez, Sudáfrica y Nepal. [5]

Son indiscutibles los casos de violencia y acoso sexual que sufren las mujeres en estos países, con cifras como vimos, alarmantes. Pero la hipocresía de las declaraciones en defensa de los derechos de las mujeres o derechos humanos de Obama no tiene límites, si recordamos la lista inagotable de crímenes y atrocidades que ha cometido el imperialismo estadounidense, mientras tolera todo tipo de aberraciones de parte de sus gobiernos secuaces como el Estado terrorista de Israel que hostiga constantemente al pueblo palestino. Las torturas de la CIA y sus cárceles clandestinas, las guerras en Irak y Afganistán, con listas inagotables de denuncias de matanzas, violaciones y abusos por parte de los soldados yanquis, el apoyo al golpe cívico-militar en Honduras. Los gobiernos europeos compiten bastante en su discurso. En el acto de formación de la reluciente nueva agencia ONU Mujeres tuvo importante presencia la infanta Doña Cristina, como presidenta del Instituto de Salud de Barcelona. Es decir, la monarquía española “a la cabeza” de la defensa de los derechos de la mujer, cuando es amiga de las más reaccionarias monarquías del mundo árabe, como la marroquí, la saudí y la jordana. Son harto conocidas las relaciones íntimas entre Juan Carlos I y Hassan II, como con Mohamed VI de Marruecos, el rey Fa de Arabia Saudí y Abdullah de Jordania.

Nada dicen por supuesto que en el Estado español se persigue a las mujeres inmigrantes con leyes antiterroristas y xenófobas, con cárceles como la de Ceuta y Melilla, y que fue uno de los países después de Francia donde se prohibió el velo integral. Justamente es el Estado español el país de Europa donde más aumenta la violencia de género. Con el último caso en Valencia son doce (66, 7% nativas, 33,3% extranjeras) las mujeres asesinadas por violencia machista en lo que va del año, a pesar de los casi dos años de funcionamiento de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. El balance de 2009 de mujeres asesinadas es de 73, y en el 2010 es de 78. Por otro lado las mujeres inmigrantes, -en su mayoría latinas o árabe musulmanas según la región- producto de la Ley de Extranjería las mujeres indocumentadas no pueden presentar denuncias por malos tratos, al poder ser expulsadas y, por lo tanto, tampoco pueden acceder a las ayudas económicas dispuestas para apoyar a las víctimas de violencia de género en su ruptura con el agresor, en igualdad con el resto de las mujeres. Unido a esto, son las mujeres inmigrantes las que más están sufriendo las consecuencias de la crisis, ya que nunca han tenido derechos básicos como trabajos dignos y reconocidos; muchas de ellas sufren la explotación de la trata de mujeres, obligadas a estar en situación de prostitución.

[1] http://www.diagonalperiodico.net/

[2] El reto de la mujer árabe: que no le roben su revolución, por Nuria Tesón, 20-02-2011. En: http://blogs.elpais.com/mujeres/.

[3] En: http://detintavioleta.blogspot.com/

[4] Feminismo y árabes, del 29 de enero de 2005, se puede encontrar en una página de internet llamada “Pensamiento Crítico” realizada por “acciónenred” de Madrid. En: http://www.pensamientocritico.org.

[5] D’Atri, Andrea, Las misiones de paz que violan mujeres, niñas, niños, soberanía y DD.HH. 28-01-2011. En http://www.ft-ci.org

Extraido de: http://www.ft-ci.org/article.php3?id_article=3596?lang=es

Una gran mujer, Jadiyah bintu Juailid

Jutba sobre la vida de una gran mujer, que a pesar de vivir en una sociedad corrupta y deshumanizada, tenía principios y una excelsa moral, se mantuvo lejos de la codicia y el egoísmo, rechazaba las injusticias. Una mujer sumamente inteligente, recatada, segura de si misma, consecuente con sus principios, honesta mujer de negocios. La primera esposa del Profeta Muhammad:

Jadiyah bint Juailid Al-Quraishiiah.

Las mujeres ejemplares del Islam.

Las mujeres ejemplares del Islam, a debate en un curso de la CIM


El catedrático de la Universidad de Nador Abdelhak Maazouzi asegura que a lo largo de la historia muchas son las féminas musulmanas destacadas, algo que no ocurre hoy día.

“En cualquier sociedad y tiempo ha habido mujeres musulmanas que han destacado pero hoy día, los medios de comunicación lanzan un prototipo de mujer muy diferente”. Y de mujeres musulmanas destacadas en la historia del Islam fue la conferencia de ayer del catedrático de la Universidad de Nador Abdelhak Maazouzi en el curso temático de la Comisión Islámica de Melilla (CIM).

Maazouzi habló sobre las cualidades destacadas de las mujeres en el Islam que hacen referencia principalmente a las mujeres del profeta Mahoma, a todas las que le acompañaron y las mujeres de sus compañeros. Todas ellas “son un ejemplo a seguir por parte de la mujer musulmana hoy día”, apuntó.

Son muchos los ámbitos en los que una mujer puede sobresalir del resto pues desde los orígenes del Islam así sucedió. “Los ejemplos son numerosos, partiendo de las mujeres del profeta, otras que le acompañaron, otras que colaboraban en las batallas y otras que atendían a los enfermos y otras que iban en busca del conocimiento”.

Sin embargo, estas féminas y sus múltiples cualidades se han destacado a lo largo de la historia pues “todas ellas son un ejemplo a seguir y cualquiera puede conseguirlo, sea hombre o mujer, sólo hace falta voluntad, esfuerzo y sacrificio”, señaló Maazouzi.

Por último, y en relación a los estereotipos erróneos que los medios de comunicación reflejan sobre la mujer musulmana es un problema que se resolverá a largo plazo. “Nosotros como musulmanes sabemos que es un trabajo a largo plazo y tomamos como referente al profeta ya que su mensaje duró 23 años y quizás el resultado esperado lo alcancemos nosotros o nuestros hijos o nietos pero la cuestión es que cada uno debe cumplir con su responsabilidad”.

Las conferencias sobre la mujer musulmana continuarán esta tarde a partir de las 18:00 horas en la sede de la CIM en el Tiro Nacional con la intervención del doctor y profesor en la Universidad de Estrasburgo y que ejerce acutalmente de catedrático en Sociología en la Universidad de Seluan Abdelhamid Youyou. El tema de la ponencia será ‘Las jóvenes musulmanas en la sociedad actual’.

Este curso finalizará el próximo fin de semana con una videoconferencia en directo desde Colombia por parte del experto Mohamed Issa García sobre ‘La Sharia ysu política para prevenir y corregir la violencia doméstica’. El sábado será la ocasión para que el público asistente, sólo mujeres, puedan expresar sus inquietudes y dudas en la mesa redonda presidida por Saida Bellouk, Fatiha Bounou, Fatna Daanoun y Halima Hakouni.

El “velo integral”: por el derecho a decidir de las mujeres

Durante las últimas semanas, la derecha —e incluso alguna gente que dice ser de izquierdas— ha puesto en primer plano el “velo integral”, es decir el burca y el nicab. El burca, que sólo deja ver a través de una rejilla, procede únicamente de Afganistán, donde la ocupación militar de la OTAN, incluyendo tropas españolas, no ha liberado a las mujeres en este ni en ningún otro aspecto. El nicab, originalmente del Golfo Pérsico, es la prenda con una raja entorno a los ojos.

Al atacar el “velo integral”, parece que, por ahora, la derecha reconoce sus dificultades para prohibir el hijab. Son demasiado obvias las incongruencias de intentar impedir que una musulmana se tape el pelo con un pañuelo, prenda que difiere poco de la utilizada toda la vida por algunas mujeres mayores del campo o de la que aún llevan algunas para asistir a misa, mientras que el Estado incluso subvenciona a la iglesia católica cuyas monjas tienen que cubrirse de forma mucho más restrictiva.

Les es más fácil iniciar el ataque contra el burca y el nicab. Mientras que bastantes feministas defienden el derecho de las musulmanas a llevar el hijab, con el velo integral hay muchas más que aceptan el argumento de que su prohibición supondrá alguna liberación para las musulmanas. Pero en el fondo, los mismos argumentos contra la prohibición del hijab se aplican al burca y al nicab.
Una diferencia importante es que, mientras que muchas musulmanas en Europa llevan el hijab, muy pocas llevan algún tipo de velo integral. Se calcula que en Lleida, donde el ayuntamiento quiere prohibir el burca, sólo hay seis mujeres que lo llevan; si el objetivo fuera protegerlas, sería más efectivo ir a hablar con ellas personalmente, antes de abrir todo el debate y presentar resoluciones en el ayuntamiento. Evidentemente, la propuesta responde a otros fines.

Para la derecha, el motivo de la prohibición es bastante obvio. La impulsan los mismos partidos que apoyan la “guerra contra el terror”, con casi 3.000 civiles afganos muertos el año pasado; los partidos que respaldan la política asesina de Israel contra el “fundamentalismo islamista” de Hamas (el gobierno democráticamente elegido por el pueblo palestino); los que encarcelan durante años y sin pruebas a vecinos musulmanes del Raval. A estos partidos no les interesa la libertad ni los derechos de las mujeres, ya sean musulmanes, cristianas, ateas… Quieren restringir el derecho al aborto, quieren limitar la educación sexual en las escuelas, sólo por poner algunos ejemplos.

Cuando dicen que la prohibición del burca tiene el objetivo de liberar a las musulmanas, su hipocresía es sobrecogedora. Si realmente quisieran liberar a las musulmanas que viven en Europa, empezarían por garantizar su derecho a papeles, trabajo, cursos de formación… sin las barreras impuestas por las leyes de extranjería.

Si hay que prohibir el burca, ¿por qué no se prohíben las procesiones de semana santa? Las capuchas estilo Ku Klux Klan deben suponer el mismo atropello a la libertad, o a la seguridad ciudadana, que el burca. “Es diferente”, dicen algunos, “es sólo una semana” dicen otros. Lo obvio es que nos encontramos, no ante un principio, sino ante un prejuicio.

Esto lo esperamos de la derecha. Pero ¿por qué tanta gente de izquierdas respalda estas prohibiciones, impulsadas por el PP y CiU, e inspiradas directamente por la fascista Plataforma per Catalunya, como ha insistido su “führer”, Josep Anglada?

Es difícil entenderlo. Si defendemos el derecho de una mujer a decidir si quiere abortar, si quiere ponerse un piercing, hacerse un tatuaje, o incluso someterse a cirugía estética, ¿por qué no defendemos su derecho a decidir qué se pone en la cabeza? Hay presiones culturales en la cuestión del velo, sí, pero también las hay en los demás casos: no es casualidad que hace 10 o 20 años, casi ninguna mujer llevaba el ombligo a la vista y con piercing, y ahora es bastante típico.

¿Me cuesta entender por qué una mujer quiere llevar el burca? La verdad es que sí, pero esto no me otorga el derecho a obligar a una musulmana a vestirse de acuerdo con mis normas, de la misma manera que yo no tengo que vestirme según las suyas.

El problema es que se trata de tradiciones culturales diferentes a las dominantes en Occidente; esa cultura occidental ilustrada que nos dio el comercio de esclavos, el Holocausto y la bomba nuclear. Y no es lo mismo defender el derecho a decidir, por sí misma, a una mujer occidenta —preferiblemente con estudios universitarios—, que dar el mismo privilegio a una musulmana de origen campesina y/o pobre.

Porque no se trata de “velo sí” o “velo no”, sino del derecho de las mujeres a decidir por sí mismas, y sin imposiciones: una izquierda consecuente debe defender este derecho en Europa, Afganistán, Arabia Saudita o en cualquier otro lugar.

Con todo, las contradicciones de estos progres selectivos no son tan nuevas. A principios del s.XX, gran parte de la izquierda defendió las intenciones civilizadoras del colonialismo; en 1914 estas mismas fuerzas respaldaron la nada civilizada Primera Guerra Mundial. Fueron los revolucionarios, —Lenin, Luxemburg, Trotsky y otros— los que rechazaron este doble rasero, y se opusieron al imperialismo en todas sus facetas.

La cuestión del velo integral es igual de sencilla. ¿Se está con la derecha, con el Estado capitalista y racista, hasta con los fascistas? ¿O se defiende el derecho a decidir de las musulmanas? Si se es de izquierdas, la respuesta  la Guerraes fácil.

David Karvala es militante de En lluita y miembro de la Plataforma Aturem

MANIFIESTO 8 DE MARZO DE 2010

Desde Bidaya nos sumamos a la señalada fecha del 8 de marzo, como una forma de exigir que la universalidad de los derechos humanos de las mujeres, no sigan siendo una fuente de injusticia.

Recordar que el Islam otorgó a las mujeres un estatus económico, político, social y legal de pleno derecho entre ambos géneros, la realidad actual en determinadas sociedades implica una opresión injustificable que facilita que las mujeres pierdan su condición de ciudadana en igualdad de condiciones, tal y como fue reconocida en su origen.

Las violaciones como arma de guerra, la mutilación genital femenina, la violencia machista o las leyes discriminatorias, son algunas de las pruebas que evidencian la magnitud de las perversas desigualdades que se producen en el marco de algunas comunidades que dicen ser musulmanas o no. Exigimos, por lo tanto, la absoluta abolición de aquellas tradiciones nocivas para el pleno desarrollo de las mujeres y que son contrarias al mensaje igualitario de la cosmovisión islámica.

Requerimos que el machismo sea erradicado por completo. Es preciso que las mujeres  musulmanas accedan, también, a puestos de responsabilidad, como una exigencia imprescindible para avanzar hacia una sociedad más igualitaria y libre.

Cada vez con mayor fuerza, las mujeres musulmanas tomamos parte activa de nuestro propio devenir como mujeres, como musulmanas y como ciudadanas. Por lo tanto, reclamamos que se visibilicen públicamente a las mujeres musulmanas lideresas ya existentes y que se destinen los esfuerzos necesarios para potenciar y promover el liderazgo como herramienta de transformación social.

El 8 de marzo, deben visibilizarse también, las reivindaciones de las mujeres musulmanas, exigiendo que la igualdad de oportunidades para ellas también ser real.