Algunas cuestiones sobre la situación de las mujeres musulmanas.

En principio, antes de hablar del lugar que el Islam da a la mujer es necesario destacar el lugar que el Islam le da al ser humano, sea éste hombre o mujer. Dios le dio el intelecto al ser humano con la intención de que crea en Dios y se haga responsable de sus propias acciones. 

Como podemos ver en diversos versículos del Corán, Dios promete recompensa a los creyentes y alas creyentes. El Corán es más que elocuente cuando Dios pone al ser humano en una posición superior a la de otras criaturas, y entre los seres humanos no hace distinción según el género, sino que por el contrario ambos, hombre o mujer, serán juzgados con respecto a sus propias acciones y su relación con Dios.

 En este contexto es que decimos que la mujer es considerada un ser humano al igual que el hombre. De hecho no sólo estas aleyas lo demuestran sino que el propio Corán contiene varias suras que hacen referencia a las mujeres como por ejemplo el capítulo cuarto que es titulado “Las mujeres” (An-Nisá) y el capítulo diecinueve que se titula con el nombre de la vírgen María (la paz sea con ella) y que es la sura “María” (Mariam). Asimismo el Corán presenta a muchas mujeres como modelos para la humanidad en general no sólo para las mujeres y que son el caso de Asia, la esposa de Faraón, quien fue muy creyente siendo su esposo incrédulo; la madre de Moisés que fue inspirada por Dios para preservar a su hijo, o Fátima Zahra, la hija del Profeta Muhammad, o Jadiyah, su esposa que son consideradas al igual que las anteriores entre las mujeres del paraíso.

 Ciertamente que hay mucho para decir respecto al estatus de la mujer en el Islam, pero en este pequeño espacio no podríamos mencionar todo. De todos modos podemos concluir que, a partir del Islam, que surge en el s. VI después de Jesucristo, los derechos de la mujer son reivindicados y, sin duda alguna, hay un antes y un después si comparamos la condición de la mujer musulmana en la era preislámica, en Arabia y otras civilizaciones, incluso en otras religiones con la condición que ésta goza, luego del Islam, que pone a la mujer a la par del hombre.

 A parte de lo mencionado existen muchos países donde los derechos de las mujeres musulmanas, lamentablemente, no son observados, pero para hacer un juicio hay que analizar si realmente la injusticia proviene de las propias leyes islámicas, de la no observación de las mismas o de su mala interpretación. 

Es importante saber que el Islam es una cosa pero que los gobiernos de los países musulmanes no reflejan el verdadero Islam pues es el mundo islámico es muy heterogéneo ya que ha sido afectado a lo largo de la historia por diferentes corrientes y en el último siglo, por el colonialismo. La realidad de la mujer musulmana no es la misma en todos los países y esto también se ve influenciado por el tipo de gobiernos que posean sus países. No es casualidad el alzamiento de las llamadas primaveras árabes en contra de los propios gobiernos.

Hay muchos países cuya población es de mayoría musulmana, sin embargo, sus gobiernos son anti-islámicos y pro occidentales y autoritarios. Y es tan reprochable la actitud de los talibanes en el trato con las mujeres, al arrasar con todos sus derechos, en especial al negarles el derecho a trabajar y estudiar, como el trato que tiene Turquía- país de mayoría musulmana pero pionero en el proceso de occidentalización cultural, política, económica, social y religiosa- prohibiéndoles a las mujeres musulmanas asistir a las universidades o instituciones públicas con su hijab (vestimenta islámica).

 Con esto quiero decir que no se trata de que si el Islam, verdaderamente, le otorgó derechos a la mujer o no sino del trato que tienen estos países con el Islam. En el caso de los talibanes, éstos tienen una interpretación particular del Corán, esa peculliar visión no es compartida ni ha sido aceptada por los jurisconsultos y exégetas reconocidos.  Éste es un claro ejemplo de que la interpretación coránica sigue reglas y códigos y que no se admite cualquier interpretación.  

A la vez, también debo decir que los derechos de la mujer musulmana no sólo son violados en las sociedades islámicas sino que muchas de estas prohibiciones no provienen de sus propios gobiernos sino de las órdenes de quienes siguen esos gobiernos. Turquía dijimos que fue el primero en entrar en el proceso de modernización occidental pero este proceso implicaba la desislamización paulatina, lo mismo ocurrió en Argelia. Hoy en día vemos que las mujeres musulmanas en Europa son muy discriminadas por vestir su hijab y si quisieran ejercer su derecho de estudiar, no lo pueden hacer vistiendo el atuendo que las identifica como tales. De este modo deben renunciar a su derecho de identidad que es el título más grande que una persona puede llegar a obtener.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s