LA ARROGANCIA (TAKABBUR)

La arrogancia es una consecuencia de la vanidad y el engreimiento. Cuando una persona tiene un concepto muy elevado de si misma se dice que es vanidosa o engreída. Y cuando, además, tiende a considerar a las demás como inferiores a ella entonces se dice que es arrogante. Se puede, por consiguiente, decir que la arrogancia es considerarse uno voluntaria y conscientemente superior a los otros en excelencia religiosa o mundana de manera que crea desprecio en el corazón por los demás. La arrogancia consiste de dos ingredientes: 1. El sentimiento de superioridad y de que uno es grande, y 2. el desprecio por los demás.

La arrogancia es uno de los vicios morales más graves ya que, al igual que sucedía con el engreimiento, es un denso velo que oculta a la persona sus propios defectos, impidiéndola por consiguiente corregirlos y perfeccionarse.

Dice Allâh en el Sagrado Corán:

وَ یَوْمَ الْقِیٰمَۃِ  تَرَی الَّذِیۡنَ کَذَبُوۡا عَلَی اللہِ  وُجُوۡہُہُمۡ  مُّسْوَدَّۃٌ ؕ اَلَیۡسَ فِیۡ جَہَنَّمَ مَثْوًی لِّلْمُتَکَبِّرِیۡنَ

Y el Día del Levantamiento verás que los rostros de quienes dijeron mentiras sobre Allâh se ennegrecen. ¿Acaso no hay un lugar en el infierno para los arrogantes?” (Surah az-Zumar, 39:60)

قِیۡلَ  ادْخُلُوۡۤا اَبْوَابَ جَہَنَّمَ خٰلِدِیۡنَ فِیۡہَا ۚ فَبِئْسَ مَثْوَی الْمُتَکَبِّرِیۡنَ

Se les dirá: ‘¡entrad por las puertas del Infierno en el que permaneceréis eternamente!’ ¡Qué mal lugar el destinado a los arrogantes!” (Surah az-Zumar, 39:72)

سَاَصْرِفُ عَنْ اٰیٰتِیَ الَّذِیۡنَ یَتَکَبَّرُوۡنَ فِی الۡاَرْضِ بِغَیۡرِ الْحَقِّ

Apartaré de (la fe en) en mis señales a quienes se llenan de soberbia en la tierra sin ningún derecho…” (7:146)

کَذٰلِکَ یَطْبَعُ اللہُ عَلٰی كُلِّ  قَلْبِ مُتَکَبِّرٍ جَبَّارٍ

Así es como Allâh sella el corazón de todo el que es arrogante, prepotente.” (40:35)

Algunas tradiciones presentan la arrogancia como el grado más bajo de la incredulidad e igualmente nos dicen que el arrogante está en guerra con Allâh. La persona arrogante está en guerra con Allâh por haber perdido toda conciencia de su realidad, de que es en realidad una criatura insignificante cuya existencia y todo cuanto posee y se considera como algo muy importante, en pleno control de su vida, pensando que ningún poder puede influir sobre ella. Su arrogancia puede llevarle al extremo de pretender la divinidad, en abierto desafío a Allâh, como en el caso de Firáun. Ninguna criatura tiene derecho a atribuirse grandeza y superioridad, que son atributos de Allâh.

La Grandeza es un atributo de Allâh, en cuyas manos está la vida y el honor de todos los seres humanos. El es eterno e inmortal, mientras que todos los seres están abocados a perecer un día u otro.

Como dice el Corán:

“Una persona orgullosa y engreída que se considera superior a las demás olvida, por así decirlo, su verdadero estado, su verdadera naturaleza y compite con el Todopoderoso arrogándose atributos de majestad, de grandeza, haciéndose merecedora del castigo divino, pues como dice el hadiz qudsi:

Abu Sa’îd al-Judrî y Abû Hurayrah relataron que el Enviado de Allâh dijo: Allâh ha dicho: El honor es Mi lienzo inferior (izârî), y la majestad es Mi manto (ridâ’î), y quien Me los disputa, sufrirá Mi castigo.” (Ahmad, Hakîm)

Y en el Sagrado Corán leemos:

وَلَهُ ٱلۡكِبۡرِيَآءُ فِى ٱلسَّمَـٰوَٲتِ وَٱلۡأَرۡضِ‌ۖ وَهُوَ ٱلۡعَزِيزُ ٱلۡحَكِيمُ

¡Suya es la Majestad en los cielos y en la tierra! Y Él es el Poderoso, el Sabio” (45:37)

‘Abdullâh ibn Mas’ûd relató que El Enviado de Allâh dijo: “No entrará en el Paraíso quien tenga en su corazón el peso de un átomo de arrogancia.” Uno de los compañeros le dijo: ‘Enviado de Allâh, a algunas personas les gustan las ropas y el calzado hermoso’ Dijo (el Profeta): ‘Allâh es bello y ama la belleza. La arrogancia significa rechazar la verdad por orgullo y menospreciar a los demás ” (Bujârî y Muslim)

Abû Hurayrah relató que el Enviado de Allâh dijo: “Hay tres personas a quienes Allâh no hablará ni purificará – y en otra versión del hadiz, “ni mirará”- en el Día del Juicio: El anciano fornicador o adúltero, el gobernante mentiroso y el pobre arrogante.” (Muslim)

(Algunos pecados, siendo ya de por si graves, revisten una gravedad aún mayor cuando quienes los cometen son determinado tipo de personas en determinadas circunstancias. Así, si el robo es grave, cuando quien lo comete es una persona rica o alguien que se vale de su posición para perpetrarlo, su gravedad es todavía mayor. Lo mismo sucede con los tres casos que se mencionan en este hadiz. El que una persona en la flor de la juventud pueda en un momento dado sucumbir a las pasiones que en esa etapa de la vida acometen con tanta fuerza puede resultar comprensible. Sin embargo, esa misma debilidad en alguien que ya ha traspasado el umbral de la vejez, es doblemente condenable, ya que en su caso es la manifestación de una personalidad viciosa. Si una persona ordinaria miente puede ser también comprensible si mediante la mentira intenta salvaguardar sus intereses o posición. Si por el contrario quien miente es, como dice el hadiz, un gobernante quien controla las riendas del poder y no tiene que responder ante nadie de sus actos no teniendo por tanto necesidad de recurrir a la mentira, la mentira es doblemente grave pues revela la ausencia del temor de Dios. Finalmente, una persona con amplios recursos materiales, que disfruta de una elevada posición económica y social puede llegar a caer en la presunción y la arrogancia, pero si un hombre que vive en la miseria adopta esa forma de conducta, estará incurriendo en el pecado de la arrogancia, y a la vez poniendo de manifiesto su vileza, su falta de dignidad)

‘Abd Allâh ibn ‘Amru relató: “Estábamos sentados con el Enviado de Allâh cuando llegó un beduino que vestía una túnica de yân (vestimenta cuyos dobladillos son de seda) y estando de pie cerca de la cabeza del Profeta dijo: “Vuestro compañero [refiriéndose al Profeta] ha humillado a los jinetes (o dijo: quiere humillar a los jinetes), y elevado a los pastores.”

El Profeta lo agarró por le dobladillo de la túnica y dijo: “¿Acaso no llevas puesta una vestimenta de necios?” Luego añadió: “Cuando el Profeta de Dios Noé estaba próximo a morir le dijo a su hijo que le iba a comunicar su voluntad. [le dijo] Te ordeno dos cosas y te prohíbo dos cosas. Te ordeno [que creas en] lâ ilâha illâ Allâh, pues si los siete cielos y las siete tierras fueran puestos en un platillo y lâ ilâha illâ Allâh en el otro, pesaría más que ellos, y si los siete cielos y las siete tierras formasen un círculo cerrado lâ ilâha illâ Allâh los rompería. Y [te ordeno la recitación de] subhâna Allâhi wa bihamdihi (Glorificado y alabado sea Allâh) pues es la oración de todas las criaturas, a través de la cual todas reciben su sustento. Y te prohíbo asociar nada a Allâh y la arrogancia.” Dije entonces [el narrador] o dijeron: “Sabemos lo que es asociar algo a Allâh, pero ¿qué es la arrogancia? ¿es que uno vista la túnica que tiene?” [El Profeta] dijo: “No”. Dijeron: “¿Es que uno tenga un par de hermosas sandalias con bellas ataduras?” [El Profeta] dijo: “No”. Dijeron: “¿Es que uno tenga un animal para montar?” [El Profeta] dijo: “No”. Dijeron: “¿Es que uno tenga amigos con quienes se sienta [para pasar el rato]?” [El Profeta] dijo: “No”. Dijeron: “¡Enviado de Allâh! ¿Qué es entonces la arrogancia?” [El Profeta] dijo: “Denostar la verdad (safahu’l-haqqi) y desdeñar a la gente.”

Como se ve por esta narración no es arrogancia emplear de forma natural y sin ostentación las cosas valiosas o hermosas que uno posea o disfrutar de ellas, sino que es rechazar y despreciar la verdad a sabiendas y tratar con desprecio a los demás.

Abû Hurayrah relató que el Enviado de Allâh dijo: “No es arrogante quien come con su sirviente, acude al mercado a lomos de burro, y ordeña su cabra después de atarle las patas.”

Abû Hurayrah relató que un hombre llegó ante el Profeta. Era un hombre bello y dijo: amo la belleza y ya ves lo que me ha sido dado, y no me gusta que nadie me supere ni tan siquiera en la correa de la sandalia. ¿Es eso arrogancia?” [El Profeta] dijo: “No. Sin embargo arrogancia es desdeñar la Verdad y despreciar a los hombres.” (Abû Da’ûd)

Clases de arrogancia.

Es posible diferenciar tres clases de arrogancia. Arrogancia respecto a Allâh, arrogancia respecto al Santo Profeta Muhammad y arrogancia respecto a los seres humanos.

La arrogancia respecto a Allâh se manifiesta de diferentes maneras. Hay personas arrogantes dominadas por el sentimiento de que son todopoderosas. Atribuyen todos sus logros y adquisiciones a su propia capacidad y se olvidan de la supremacía y poder de Allâh.

En base a su fuerza y riquezas se niegan a reconocer la supremacía y poder de Allâh, hundiéndose en la incredulidad.

اِنَّ الَّذِیۡنَ یُجَادِلُوۡنَ فِیۡۤ  اٰیٰتِ اللہِ  بِغَیۡرِ سُلْطٰنٍ اَتٰہُمْ ۙ اِنۡ فِیۡ صُدُوۡرِہِمْ  اِلَّا کِبْرٌ مَّا ہُمۡ بِبَالِغِیۡہِ

En verdad, quienes discuten sobre las señales de Allâh sin autoridad, en sus pechos sólo tienen (un vano deseo de) grandeza. No conseguirán su propósito.” (surah mu’min, 40:56)

اِلٰـہُكُمْ  اِلٰہٌ  وَّاحِدٌ ۚ فَالَّذِیۡنَ لَا یُؤْمِنُوۡنَ بِالۡاٰخِرَۃِ  قُلُوۡبُہُمۡ مُّنۡکِرَۃٌ وَّہُمۡ مُّسْتَكْبِرُوۡنَ

Vuestro Dios es un Dios único, pero los corazones de quienes no creen en la Otra Vida niegan y ellos son arrogantes.” (surah al-nahl, 16:22)

A veces esta arrogancia y soberbia del hombre le lleva además a pretender para sí un status divino y la supremacía sobre la gente, arrogándose la autoridad absoluta y exigiendo el sometimiento a ellos de las gentes. Un ejemplo claro de esta actitud lo podemos ver en Firaun, tal y como aparece en los diversos pasajes coránicos que lo mencionan. Así cuando Sayyiduna Musa acudió ante él para, siguiendo las instrucciones de Allâh, exhortarle al temor de Alläh y el camino recto, su respuesta fue:

اَنَا رَبُّكُمُ  الْاَعْلٰی

Yo soy vuestro señor supremo” (Surah al-nazi’at, 79:24)

Dirigiéndose a sus nobles les dijo:

وَ قَالَ فِرْعَوْنُ یٰۤاَیُّہَا الْمَلَاُ مَا عَلِمْتُ لَكُمۡ مِّنْ  اِلٰہٍ غَیۡرِیۡ

Y Faraón dijo: ‘¡Oh notables! No conozco ningún otro dios para vosotros que yo.” (surah al-qasas, 28:38)

Y también, para demostrar su afirmación dijo:

وَ نَادٰی فِرْعَوْنُ فِیۡ  قَوْمِہٖ  قَالَ یٰقَوْمِ اَلَیۡسَ لِیۡ مُلْكُ مِصْرَ وَ ہٰذِہِ  الْاَنْہٰرُ تَجْرِیۡ مِنۡ تَحْتِیۡ ۚ اَفَلَا تُبْصِرُوۡنَ

Y llamando Faraón a su pueblo dijo: ‘¿Acaso no soy yo el rey de Egipto, y estos ríos fluyen bajo mis pies? ¿Acaso no veis?” (surah al-zujruf, 43:51).

Hay otra clase de personas que sin negar la existencia de Allâh muestran su arrogancia hacia Él no adorándoLe y desobedeciendo sus mandamientos referentes a las cosas obligatorias y prohibidas.

Dice Allâh en el Sagrado Corán:

لَنۡ یَّسْتَنۡکِفَ الْمَسِیۡحُ اَنۡ یَّكُوۡنَ عَبْدًا لِّلہِ وَلَا الْمَلٰٓئِکَۃُ الْمُقَرَّبُوۡنَ ؕ وَمَنۡ یَّسْتَنۡکِفْ عَنْ عِبَادَتِہٖ وَیَسْتَكْبِرْ فَسَیَحْشُرُہُمْ  اِلَیۡہِ جَمِیۡعًا

فَاَمَّا الَّذِیۡنَ اٰمَنُوۡا وَعَمِلُوا الصّٰلِحٰتِ فَیُوَفِّیۡہِمْ اُجُوۡرَہُمْ وَیَزِیۡدُہُمۡ مِّنۡ فَضْلِہٖ ۚ وَاَمَّا الَّذِیۡنَ اسْتَنۡکَفُوۡا وَاسْتَكْبَرُوۡا فَیُعَذِّبُہُمْ عَذَابًا اَلِیۡمًا

El Mesías no desdeña ser un siervo de Allâh, como tampoco los ángeles próximos (a Allâh), y quien desdeña servirLe y es arrogante, Él los congregará a todos ante Él. Y a aquellos que crean y que obren rectamente, Él les entregará toda su recompensa y les añadirá de Su merced. Pero a aquellos que tuvieron a menos serviLe y fueron arrogantes Él les castigará con un castigo dolorosísimo…” (Surah al-nisâ’, 4:172-173)

La desobediencia intencionada a los mandamientos de Allâh es un acto de insolencia y desafío contra Allâh. La persona que así actúa se considera tan superior que siente que no tiene necesidad de obedecer a Allâh.

Un ejemplo, el primer ejemplo, de manifestación de esta forma de arrogancia lo tenemos en Iblis, quien considerándose superior al ser humano creado por Allâh, se negó a cumplir la orden divina de prosternarse ante él como señal de reverencia.

فَسَجَدَ الْمَلٰٓئِکَۃُ كُلُّہُمْ اَجْمَعُوۡنَ ۙ30    اِلَّاۤ  اِبْلِیۡسَ ؕ اَبٰۤی اَنۡ یَّكُوۡنَ مَعَ السّٰجِدِیۡنَ 31    قَالَ یٰۤـاِبْلِیۡسُ مَا لَکَ اَلَّا تَكُوۡنَ مَعَ السّٰجِدِیۡنَ 32    قَالَ لَمْ اَكُنۡ  لِّاَسْجُدَ لِبَشَرٍ خَلَقْتَہٗ مِنۡ صَلْصَالٍ مِّنْ حَمَاٍ مَّسْنُوۡنٍ 33

Y se prosternaron todos los ángeles, excepto Iblís, quien rehusó ser de los que se prosternan. Dijo (Allâh): ‘Iblís, ¿qué te sucede que no estás con quienes se prosternan?’ Dijo (Iblis): ‘No estoy para prosternarme ante un ser humano a quien Tú has creado de barro seco procedente de un lodo negro y maloliente.’ (surah hiyr, 15:33)

Allâh respondió:

قَالَ فَاہۡبِطْ مِنْہَا فَمَا یَكُوۡنُ لَکَ اَنۡ تَتَکَبَّرَ فِیۡہَا فَاخْرُجْ  اِنَّکَ مِنَ الصّٰغِرِیۡنَ

¡Desciende de ella (de la elevada posición espiritual que disfrutabas), pues en ella no puede uno ser soberbio. ¡Sal!¡Ciertamente te cuentas entre los abyectos!” (Surah al-A’raf, 7:13)

Y acerca de él también dice el Corán:

اوَاسْتَكْبَرَ ٭۫ وَکَانَ مِنَ الْکٰفِرِیۡن

“Y rehusó y se ensoberbeció y se contó entre los incrédulos” (surah al-baqarah, 2:34)

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