..Y encontré el camino


Pearl Atkinson
Oklahoma, USA

Fue el diecisiete de enero de este año que tomé mi shahada, justo un mes antes de mi cumpleaños. El camino que me llevó al Islam fue uno lleno de pruebas y obstáculos que Allah había planeado para mí. Yo había tenido una niñez difícil. Mi familia no era religiosa y era disfuncional, y nunca tuve una guía, que era lo que más quería: ser guiada, con una dirección.

El estado americano donde crecí es parte del “Cinto Bíblico,” una región en los Estados Unidos donde la mayoría de la gente se adhiere a una forma evangélica muy conservadora de la religión Protestante. Yo asistí a varias iglesias pero la fe Cristiana nunca tuvo sentido para mí, ni en mi mente ni en mi corazón. Lo único que sí tenia claro era que creía en un sólo Dios, pero hasta aquí era donde mis creencias llegaban.

¿Como me podría comunicar con El? ¿Que es lo que El quiere de mí? Estas eran preguntas que no sabía donde encontrar las respuestas correctas.

Después de mi graduación todavía sentía mi alma perdida y hambrienta por disciplina. Entonces fue que decidí unirme al ejercito de los Estados Unidos, y fue allí donde encontré disciplina y por un momento sentí que tenía un propósito en la vida. Casi un año después de unirme, la tragedia del once de septiembre ocurrió y mi país se convirtió una nación en guerra. En febrero del 2003, fui enviada a Kuwait y me trasladé a Iraq para la “Operación de Libertad para Iraq”. Esta fue la primera vez que me encontré con Musulmanes y no era ante las condiciones ideales. Yo era recién casada y mi esposo estaba a miles de millas lejos de mí. Después de dos meses en el país, la base donde yo estaba estacionada empezó a recibir morteros y ataques de cohete diario. Sentía que los iraquíes no nos querían ahí, y yo tampoco. Fue uno de los tiempos mas difíciles de mi vida, pero Alhamdulillah, regresé a casa después de un año.

Un año después fui enviada a Afghanistán, y de nuevo pasé un año en guerra en otro país lleno de problemas. Mientras estuve allí, yo me identificaba con muchas de las prácticas culturales con el Islam. El maltrato hacia las mujeres fue repulsivo para mí. No sabia absolutamente nada del Islam, para mí era una religión muy extraña y que no era para una chica de un pueblo pequeño de Oklahoma.

Después regresé a casa y había terminado mi tiempo con el ejercito. Había terminado con honores
pero todavía sentía que necesitaba algo más. Pasé por un divorcio terrible, y el vacío de mi corazón se hizo más grande que nunca. Los sufrimientos del mundo y la vida se hicieron en la cosa más normal para mí, mi corazón se había entumecido. La única cosa que me daba ánimo era continuar con mi educación.

Durante mi segundo año en la Universidad de Oklahoma yo descubrí realmente que era el Islam en una clase llamada “Introducción a Tradiciones Islámicas” que era enseñada por un reverendo Cristiano que se había especializado en Estudios Islámicos en la Universidad de Harvard. La clase no era necesaria para mi carrera, ni era una que había planeado tomar. Dos semanas en la clase y mi corazón se empezó a ablandar y el vacío empezó a desaparecer. Yo me iba de la clase con lágrimas en los ojos y me encontraba
llorando mientras conducía a casa. Lloraba porque finalmente había sido inspirada. Durante veintiocho años había vivido una vida sin sentido y llena de melancolía, no tenía dirección y ninguna razón para vivir.

¿Porqué ahora, después de tantos años, tantas tribulaciones y tanto dolor, después de estar frente a la muerte ahora finalmente había encontrado mi camino hacia Dios? Al terminar el semestre yo sabíaque quería aprender más, apenas había rayado la superficie. Quería saber si verdaderamente el Islam era para mí, y que no era sólo una fase que estaba pasando. Pasé los próximos nueve meses estudiando el Islam y seguía las reglas como yo veía adecuado. Primero empecé con todo lo prohibido en Islam, encontré que fue muy fácil. En el verano usé ropa de manga larga y pantalones aún con las temperaturas extremadamente calientes en Oklahoma y encontré facilidad.

Empecé a leer el Corán en Inglés y me llenaba de lágrimas. Cuando el mes de Ramadán llegó, decidí que iba a ayunar también, y encontré facilidad. Empecé a aprender y memorizar unas pocas suras del Corán para rezar y encontré facilidad. Una semana antes de tomar mi shahada empecé a usar el hiŷab, y encontré facilidad. El Islam, mientras parece estar lleno de reglas y obligaciones por fuera, me llenó con una paz inmensa y con la conexión con Dios que siempre había anhelado. El único dolor que siento ahora es el dolor que se siente al estar separado de Allah.

Quisiera darle las gracias a la linda comunidad de musulmanes en Oklahoma que Allah SWT ha puesto en mi vida para ayudarme en mi camino. Nunca se cansaron de mis preguntas y nunca me presionaron
hacia la conversión. Allah los bendiga con los lugares mas altos en el Ŷannah.

16 TESTIMONIOS Rayab 1431 / Julio 2010 ISLAM HOY
http://www.islamhoy.com/NovenaEdicion.pdf

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