Sabios consejos…

Sé tan tolerante que haga que tu corazón se extienda como el océano. Inspirate con fe y amor a los demás. Ofrece una mano a aquellos con problemas y preocúpate por todos.
Aplaude a los bienhechores por su bondad, aprecia a los que tienen corazones y creen y sé genroso hacia los creyentes. Acércate a los que no creen tan delicadamente que su envidia y su odio se tornen buenos sentimientos. Haz renacer a la gente con tu aliento como el Mesías.
Recuerda que viajas por el mejor camino y que sigues a un Guía Exaltado. Debes ser consciente de que cuentas con Su guía por medio de la revelación más perfecta y expresiva. Sé imparcial y equilibrado en tu juicio, pues hay muchos que no tienen estas bendiciones.
Devuelve el bien por el mal y hazle caso omiso al trato descortés. El carácter de un individuo se refleja en su comportamiento. Escoge la tolerancia y sé magnánimo hacia los maleducados.
La característica más distintiva de un alma que desborda fe es amar todos los tipos de amor que se expresan en los actos y sentir enemistad hacia todas las acciones en las que se expresa enemistad. Odiarlo todo es señal de enajenación o de identificación con Satanás.
Acepta el modo en cómo te trata Allah. Trata a los demás en la misma medida que Allah lo hace contigo para que así puedas representar la verdad entre ellos y quedar libre del miedo de sentirte sólo, tanto en este mundo como en el próximo.
Solamente aquellos que no usan el raciocinio, o que han sucumbido a la estupidez absoluta y a los deseos carnales, están convencidos de que los creyentes les pueden perjudicar. Solicita de un maestro espiritual que te conmueva el corazón y te llene los ojos de lágrimas.
Juzga tu valor ente los ojos del Creador, por cuánto espacio Él ocupa en tu corazón y ante la gente, por la manera en que tratas a lo demás. No abandones la verdad ni por un momento. Y más aún “sé uno más entre otros hombres y mujeres”.
Toma buena nota de cualquier comportamiento que ayude a amar a otros. Y recuérdate a ti mismo que comportarse de esta manera hará que los demás te amen a ti también. Siempre compórtate decentemente y mantente en alerta.
No permitas que tu ser carnal sea árbitro en cualquier contienda, pues su veredicto siempre será que todos, menos tú, son pecadores y miserables. Tal juicio, según la palabra del más veraz de la humanidad, la paz y las bendiciones sean con él, significará tu destrucción. Sé estricto e implacable con tu ser carnal y humilde e indulgente hacia otros.
En suma: Para preservar tu crédito, tu honor y tu amor, ama por la Verdad, odia por la Verdad y sé franco hacia la Verdad.

(Fethullah Gülen, Perlas de la Sabiduría).

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