Gaza : Israel, el Estado antisemita

Nadia Yassine, 14-01-2009

Antes del plomo endurecido, había el polvo en los ojos.
Una ofensiva mediática destinada a tapar los ruidos de las botas ¡desde el comienzo! ¡Desde siempre!

Una ofensiva en la que el sionismo es el…chantajista.
Una ofensiva hecha de argumentos inseguros, excepto para una conciencia occidental que buscaba la resiliencia y que cae en la paradoja: ayudar a los exterminados a convertirse en exterminadores; ayudar las víctimas a convertirse en verdugos.

Lo que ocurre hoy en Palestina es un crimen contra la humanidad, y todos aquellos que no lo denuncian como tal, tendrán que rendir cuentas a la justicia de la Historia, pues existe una. La humanidad tiene esa cosa esencial, de guardar en el fondo de sí misma una parte de lo sagrado que hace que el crimen llame al castigo y que el exceso produzca la condenación.

Lo que ocurre hoy en Gaza es el peor crimen, pues es premeditado, desde hace décadas.
Lo que creemos ser un incidente, es una constante en la historia de Israel, que se trate del nuevo Israel o el Israel de la Biblia. Israel que da coba con los acuerdos de Ginebra es el mismo Israel que prefirió el becerro de oro, en lugar de los diez mandamientos. ¡No matarás! ¡Israel asesino! ¡Israel seguirá matando!


El 6 de enero de 2009, cuando se disparo a los civiles como conejos, Pérez veterano del terror pasa por el canal al Jazeera (este islote ínfimo de dignidad que queda en territorio dicho árabe) para amenazar la libre expresión, de la que ésta hace prueba. Sólo basta con leer las memorias de éste vil hombre, para descubrir la maldad del sionismo y su inherencia a la violencia. Se puede descubrir también la democracia y geografía variable que el sionismo predica, como también el arraigamiento de éste en los referentes religiosos.

El ponía por otra parte, además de la bandera sionista adornada de la famosa estrella de David (que la paz y las bendiciones sean con él) un candelabro con siete brazos (ménorah). Símbolo por excelencia de la fe judaica; Zakaría (4,1-14) recuerda al pueblo de Israel que él es ante todo el símbolo de la vigilancia de Dios, de todo lo que ocurre, por todas partes.
Referente religioso por referente religioso; es que Israel se acuerda que fueron salvados del Faraón, que a pesar de ello no alcanza la crueldad de su acción militar en Gaza y ante todo en Gaza, desde el principio. Faraón no ataco enceguecidamente. El puso la mira en un segmento del pueblo judío. En la barbarie calculada y elitista. Israel produce la barbarie con ceguedad “democrática”, todo vale, los civiles, los militares, los salvavidas, ¡los niños de pecho!

Pérez que había defendido, sin pestañear, la legítima defensa en las ondas de Al Jazeera (el 6 de enero) mientras las imágenes de bebés quemados de todas formas en cadena, debería empujar su cinismo, más allá y declarar la masacre de Gaza como, un acto de galantería profunda: las mujeres y los niños primero.


El negaba los hechos, y declaraba a Israel Estado democrático que busca defender sus ciudadanos de los cohetes de Hamas. Hamas, este enemigo que habría que inventar ¡si no existiera! Hamas, por el que el mundo árabe voto con los pies en las manifestaciones en una amplitud nunca jamás vista. Hamas que se atreve a lanzar petardos sobre Israel a múltiples bombas nucleares y para la próxima bomba genética, bomba super-sofisticada que sabría detectar la raza de los árabes que habitan el planeta. Hitler puede ir a vestirse de nuevo al guardarropa del horror.

Sí, Israel es una gran democracia erradicadora. Gaza nos lo ha confirmado; Gaza privada de alimentos, dignidad, ayuda, democracia, privada de humanismo, de todo. El Señor Alexander Adler, se burla en el canal France 3 (ce soir ou jamais, de enero 8) diciendo claramente que sólo esta democracia sangrienta era una, y que Gaza no merecía aun la democracia. Él rechaza también condenar la masacre y persiste y firma, con la mirada falsa, como lo era el argumento.


Pues Israel se destaca en el juego de los falsos huidizos, y en los juegos de memoria, se acuerda acaso de las siete plagas de Egipto, donde hasta la toda potencia del cielo les protege de su furia: la famosa cruz trazada con sangre de cordero…

Ni los edificios marcados con colores de la ONU, ni el río de sangre juvenil que macula las partes de Gaza, y sus muros e indigna a toda conciencia humana, no influyen en el Israel Moderno.

Faraón tiene al menos la excusa de no haber firmado convenciones internacionales y no robo la tierra de los hebreos.

¿Israel sería más faraónico que Faraón? Entonces que revise, como se debe, sus textos religiosos, y si no que revise simplemente su historia próxima; tal vez ¡sacaría lecciones de humanidad!

Israel ¿se volvió amnésica o práctica la memoria con geografía variable?
¿Shoa de un lado, excursión militar del otro lado?

Y que Israel detenga su terrorismo intelectual que consiste en tachar de antisemitas a todo aquel que se atreve a decir “basta ya” ante el horror perpetrado por él.

Yo no soy antisemita, y además me desvelo por enseñarle a millones de mujeres en la sección femenina a la que superviso, que el Islam nunca empuja al odio de los judíos por lo que son. Nosotros desenterramos textos escondidos por la corriente oficial del Islam construida en el odio del judío y de la mujer, para decir que el Corán que cita los hijos de Israel, no denuncia un gene pero busca liberar la conciencia de los judíos de la influencia de una élite rabínica que ha traicionado los textos iniciales. El Corán es el último mensaje a los hijos de Israel tan queridos por Dios. Nosotros, nos apropiamos de nuevo los textos de tolerancia para oponernos a la intolerancia que la autocracia ha producido… una autocracia que ha creado monstruos, aún más sanguinarios que Israel: los Hajjajs, los Yazids y los cobardes contemporáneos.

Si nos reconocemos con el referencial islámico, es también para dejar atrás una historia de poder corrupto y reanudar con un Islam puro, donde el judío era vecino, amigo, padre respetado, donde una constitución garantizaba el derecho a la existencia de todos en la paz y la dignidad.


Qué quedará de éste esfuerzo, después de éste plomo endurecido. ¿Cómo enseñar al hombre de la calle árabe, tantos matices, después de ésta carnicería sin nombre?

No solamente el genocidio de Gaza remata una paloma cancerígena, pero desencadena una ola que nos permite aumentar otra medalla a la vergüenza de Israel; la del Estado más antisemita del mundo… Israel socava toda esperanza de paz en esta región del mundo, pero da la legitimidad absoluta a todos las amalgamas, en una región donde el analfabetismo causa estragos.

El Estado hebreo está actuando en reciprocidad con la historia de los más terribles. Historia antigua, historia nueva, historia de Israel, que nunca saca lecciones de su propio referencial y prefiere ir hacia el extremo y hacia el vía crucis.

Israel se ha sustituido en Faraón, cuando espera las siete plagas. La primera se desarrolla frente a nuestros ojos: el río de sangre ya corre, acarreando el odio ciego y los resabios de una historia que deshonora a la humanidad.

No terminaré mi artículo, sin saludar valientemente en estos momentos de emoción y de amalgama a los judíos valientes que también se atreven a ir en contra corriente de ésta barbarie.

Les deseo más valor ante todo lo que nos depara, a todos, el porvenir que un Israel belicoso por naturaleza no desea evitar. Poco importa a Israel los judíos que no están de acuerdo con su carnicería de rigor. ¿Son estos verdaderamente judíos para ellos? El estado hebreo, no es laico desafortunadamente.

¡Israel! ¡Más antisemita tú mueres!

http://www.nadiayassine.net/sp/page/12016.htm

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Un comentario en “Gaza : Israel, el Estado antisemita

  1. El corazón de todos los hombres del mundo que aún son capaces de sentir piedad y compasión ante la crueldad, la brutalidad y la injusticia está hoy junto al pueblo palestino, por mas que desde muchos medios se intente acallar las voces de protesta contra la barbarie que está protagonizando el gobierno israelí al tildar de “antisemitismo” cualquier crítica que se emita contra el mismo.
    Sepan que no están solos.

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